Unos días antes de iniciar el viaje se debe tomar una capsula al día , con agua es suficiente 5 días antes para que se vayan generando los nutrientes que precisan los probióticos para su desarrollo en nuestro cuerpo.

Existen también agentes no antimicrobianos que pueden utilizarse para prevenir la diarrea. El subsalicilato de bismuto se ha empleado con una eficacia del 65 por ciento, pero no puede administrarse a menores de 3 años, a viajeros que vayan a permanecer en su destino más de 2-3 semanas ni a personas que tomen aspirina y derivados, anticoagulantes o metotrexate. En general, será mejor evitarlo y no usar tampoco, con fines profilácticos, otros andiarreicos.

Pero lo verdaderamente indispensable para prevenir la diarrea del viajero es poner en práctica una serie de medidas higiénicas y dietéticas que se basarán, sobre todo, en tratar la comida como si estuviera contaminada. En la mayoría de los casos de diarrea del viajero el contagio proviene de alimentos contaminados de bacterias enteroinvasivas. Aunque el contagio por bebidas contaminadas sea menos frecuente, el viajero tendrá que mantener también precauciones.

Ante un próximo viaje a países calificados de riesgo, el viajero deberá recibir los siguientes consejos:

No consuma alimentos de fuentes desconocidas o de venta ambulante.
* Consuma agua embotellada. No beba agua corriente ni bebidas no embotelladas. Asegúrese de que las botellas sean de marcas conocidas y de que sean abiertas delante de usted.
Algunos extienden la recomendación hasta el punto, incluso, de aconsejar lavarse los dientes con agua embotellada. No obstante, el riesgo de contagiarse por este medio en general es débil; además las pastas de dientes suelen tener efecto bactericida.
Evite los cubitos de hielo en las bebidas.
Evite leche, salsas, postres, helados y repostería de fácil contaminación.
Lávese las manos, con agua no contaminada, antes de las comidas. A falta de agua con jabón, puede recurrirse a agentes antisépticos a base de alcohol o yodo, o utilizarse toallitas higiénicas. De todos modos, las posibilidades de que el viajero tenga en sus manos agentes patógenos son mínimas. Sí deberá respetar estrictamente esta medida si ya sufre la diarrea, para evitar poder contagiársela a otros.

Pele usted mismo la fruta justo antes de consumirla.
No consuma ensaladas o asegúrese de que han sido lavadas con unas gotas de lejía.
Consuma carnes y pescados que hayan sido cocinados (nunca crudos) a más de 65ºC. Los alimentos deberán haber sido recién cocinados, ya que si se dejan a temperatura ambiente durante una par de horas pueden convertirse también en pasto de bacterias. Las moscas actúan como transmisores de numerosas enfermedades.
La ingesta regular de probióticos (Lactobacillus GC, LA1 y LB) podrían tener, según algunos, un efecto preventivo, pero, en resumen, el mensaje fundamental es que han de hervirse, cocinarse o pelarse todos los alimentos que vayan a consumirse, y que si esto no es posible habrá que descartar el consumo.

Depuración del agua
El viajero puede consumir bebidas con gas (en general, demasiado ácidas para que los agentes patógenos puedan sobrevivir en ellas; además, resultan más difíciles de falsificar o adulterar), cerveza y otras bebidas con alcohol (el alcohol suele destruir los patógenos; sin embargo, si se añadiera hielo no pasaría el tiempo suficiente, antes de consumir la bebida, para que se destruyeran los gérmenes por efecto del alcohol).
Éstos son los métodos de desinfección del agua, de mayor a menor seguridad:

Ebullición: Hervir el agua es la forma más segura de desinfectar el agua, aunque puede resultar poco práctica para gran parte de los viajeros. El agua debe hervir durante unos 10 minutos y se guardará en el mismo recipiente donde haya sido hervido.
Lejía, yodo, cloro: Si no se dispone de los productos comerciales que liberan yodo o cloro, resulta de utilidad añadir cuatro gotas de lejia o o dos gotas de tintura de yodo por cada litro de agua y esperar 30 minutos antes de beberla. Para una esterilización a corto plazo (un máximo de 2 semanas) es preferible utilizar tintura de yodo (el agua tendrá un sabor desagradable, se puede solucionar añadiendo polvos aromatizadores), mientras que para viajes más largos debe recurrirse a pastillas cloradas.
Filtros: Se pueden encontrar en la farmacia o en parafarmacias. Eliminan la mayoría de bacterias y parásitos pero no los virus, lo que hace recomendable combinarlos con esterilización química.

Tratamiento
El viajero provisto del botiquín apropiado puede responder ante una diarrea leve o moderada.

* En el caso de una diarrea leve deberá utilizar antisecretores sintomáticos como loperamida, además de mantenerse hidratado.

* Si la diarrea es moderada se utilizará un antisecretor durante 48 horas (es más apropiado emplear racecadotril) más un antibiótico durante un día.

* Si la diarrea fuera más severa y hubiese indicios de que se tratase de una disentería, apareciendo sangre en las heces, será aconsejable no utilizar antisecretores (nunca loperamida) y limitarse a un tratamiento con antibióticos (las quinolonas pueden ser una buena elección, aunque en mujeres embarazadas se recomienda la azitromicina, útil también para aquellos viajeros que se dirijan a países, como Tailandia, en los que se han extendido las resistencias a las quinolonas).

Asimismo, se realizará idéntico tratamiento (hidratación y dieta blanda), al empleado en el resto de diarreas. En el 40 por ciento de los afectados por diarrea del viajero, el cuadro será leve y no tendrá mayores consecuencias, fuera de las molestias que supone enfermar fuera del hogar. Sólo un uno por ciento de los enfermos requiere hospitalización (lo que les supone un riesgo añadido, ya que puede tratarse de centros que no cumplan unas condiciones sanitarias mínimas y que hagan que el enfermo salga de ellos con alguna infección extra).

Los que vuelven a su país de origen y siguen sufriendo la enfermedad (o bien la desarrollan a la vuelta del viaje) suelen acudir al médico de cabecera. Sólo llegarán al especialista aquellos enfermos que sufran diarreas durante más de dos semanas. En estos casos, el tratamiento consistirá en realizar una anamnesis o historia clínica del paciente correcta, descubriendo cuál es la zona que ha visitado y cuáles son los patógenos más habituales de esa región. Se le realizará una exploración, un cultivo de las heces para descubrir si contienen parásitos u otros patógenos y se descartarán las colitis producidas por antibióticos (diarreas yatrogénicas), colitis ulcerosas, la enfermedad de Chron o la diarrea provocada por el protozoo de la malaria. Si ninguna de estas medidas contribuyese a establecer la causa exacta de la diarrea, el especialista adoptará un tratamiento empírico, consistente en establecer primero un ciclo antibiótico (por ejemplo con quinolonas) y después uno antiparasitario. Si aun así la diarrea continuara se haría necesaria una investigación gastroenterológica del paciente que determinase la causa del problema.

Actuación de urgencia

Se recomendará al paciente que consulte a su médico antes de realizar su viaje si se encuentra entre alguna de las siguientes situaciones:

- Sufre algún tipo de inmunodeficiencia.
- Padece cáncer en estado avanzado.
- Ha sufrido un transplante de órgano.
- Tiene algún tipo de enfermedad inflamatoria del intestino.
- Padece diabetes insulina-dependiente.


- Utiliza inhibidores de los ácidos gástricos.